SIGLO XXI, PEDAGOGÍAS DEL SIGLO
XIX.
EL DESCONOCIMIENTO DE LA TECNOLOGÍA NO EXIME SU USO EN EL AULA
La tarea de educar se ha
considerado a través de la historia como un acto humano en el que media el
conocimiento, un acto en el que la “verdad” o conocimiento es administrada por
unos (profesores) y recibida por otros (estudiantes). Entre los muchos conceptos
acuñados, podemos decir que la educación es un “…hecho humano y social que se
produce en todos los tiempos y en todas las latitudes, donde quiera que entran
en contacto dos generaciones sucesivas: una generación adulta, ya formada, y
una generación adolescente, en formación, y cuando la primera ejerce una acción
consciente e intencionada sobre la segunda con el fin de influir en el proceso
de su desarrollo”. (Hernández y Tirado, 1940: p. 6 en Rojas M. 2006).
Como acto humano, la educación, se ha
ligado a la pedagogía la cual se ha considerado una ciencia, pero también una
“reflexión práctica y teórica permanente sobre los procesos, instituciones o
sistemas educativos”. (Lucio. R., Ávila R. 1989 en Ramírez. Pedagogía
y ciencia).
Es esta pedagogía la que a lo largo de
la historia ha venido evolucionando, buscando caminos para hacer que el proceso
de enseñanza aprendizaje esté acorde con el mundo cambiante y las necesidades
de educación que vienen con esta transformación. Sin embargo, a pesar de su constante
reflexión se ha quedado corta en su innovación, en comparación con la evolución
que la tecnología de la información y comunicación ha tenido. Y es que este tipo de tecnología incide
directamente en el espacio escolar, puesto que se adelanta a lo que la escuela
puede ofrecer, y deja sin piso muchas de las prácticas pedagógicas, que aún en
este tiempo están apoyadas por el tablero, el marcador y uno que otro video
educativo.
La educación busca, entre sus tantos
objetivos, mejorar la calidad de vida de sus educandos, ofrecerles
oportunidades reales de mejoramiento de su vida, pero, desafortunadamente el contexto educativo
colombiano aún se encuentra inmerso en paradigmas que impiden que ese mundo
digital, que se observa correr a pasos agigantados, solo tenga cabida en el
tema de entretenimiento y poco o nada tenga que ver con el desarrollo personal.
¿Por qué?
Lamentablemente la fuerza de la
tradición histórica en la educación le continúa hablando al oído del “docente”,
de la escuela, le hace ver la tecnología como una enemiga, la cual puede
deshumanizar su aula, le hace menospreciar las herramientas que ella ofrece en
el sistema de gestión del aprendizaje que, en algunas oportunidades, apenas
conoce y le impide buscar la forma de entenderlas y aliarlas a su labor
docente.
No todos el ejercicio docente puede ser
cobijados por esta afirmación, afortunadamente, hay educadores inquietos que
están replanteando constantemente su práctica educativa en relación con la
sociedad que viven sus estudiantes y la forma de ofrecerles posibilidades que
les permitan adaptarse a una sociedad que se dirige a una era totalmente
digital; sin embargo hay otro sector
educativo que permanece suspendido en el tiempo, repitiendo esquemas de enseñanza recorridos
por su propia experiencia.
Para muchos docentes el miedo a no ser
capaz de entender la tecnología y sus posibilidades en el aula lo puede llevar
a relegarla totalmente, esto sumado a la precariedad tecnológica de las
instituciones educativas y las dificultades que los estudiantes y sus familias
tienen para acceder a ella según el Informe sobre el desarrollo mundial 2016, en
el cual se afirma que “el 60 % de la
población mundial sigue sin poder participar en la economía digital en
constante expansión,” y “los beneficios
de la acelerada expansión de las tecnologías digitales han favorecido a las
personas adineradas, cualificadas e influyentes del mundo, que están en mejores
condiciones de sacar provecho de las nuevas tecnologías. Además, si bien el
total de usuarios de Internet se ha triplicado con creces desde 2005, hay 4000
millones de personas que todavía no tienen acceso a Internet”; está vulnerando
el derecho que los niños, niñas y jóvenes tienen a recibir una educación de
calidad, pertinente y adecuada al contexto global.
Se hace necesario evidenciar las
posibilidades tecnológicas digitales para el proceso de enseñanza aprendizaje
que están a un clic de distancia, las cuales en el afán del día a día escolar
no se alcanzan a descubrir. La escuela no puede aislarse del mundo circundante
que ofrece a los habitantes de la “aldea global”,
herramientas informáticas de acercamiento al conocimiento, (en la
edición y distribución de contenidos), herramientas de colaboración y
comunicación (foros, chats, wikis, etc.); seguimiento y evaluación del
aprendizaje y organización de los estudiantes en este espacio. Así mismo
diferentes tipos de software que les permiten elegir los más adecuados de
acuerdo a las características del contexto escolar y de los protagonistas del
proceso el estudiante y el profesor (González, J. 2011)
Es
necesario que la escuela reconozca que hay una nueva cultura del aprendizaje
(Adell, J. y Castañeda, L. 2012) y que la pedagogía
tiene que ir a la par con ella. Pues si bien las teorías pedagógicas clásicas
fundamentan su quehacer en el aula, hay nuevas teorías que amplían el espectro
de formas de aprendizaje que la tecnología ha traído consigo y los cuales no se
pueden desconocer, entre ellos, el colectivismo el aprendizaje andamiada,
desarrollo rizomático del currículo y otros más. (Adell, J. y Castañeda, L.
2012 p. 18).
En
esta nueva era de las tecnologías de la información y la comunicación se
Superan
los límites físicos y organizativos del aula uniendo contextos formales
e informales de aprendizaje, aprovechando
recursos y herramientas globales y
difundiendo los resultados de los estudiantes
también globalmente. Se anima a
que
los participantes configuren espacios y ecologías de aprendizaje. “
De la misma forma se despliegan una serie
de oportunidades en la interactividad, tales como contar con docentes y y
compañeros de cualquier lugar del mundo, actividades altamente significativas
que permiten “aprender a aprender” y evaluar los aprendizajes emergentes. (Adell,
J. y Castañeda, L. 2012)
Los ambientes virtuales de aprendizaje
que se pueden implementar en el aula generan la oportunidad, por las
características de su esencia, de desarrollar una pedagogía de construcción del
conocimiento; la confluencia de diversas estrategias de acercamiento al
conocimiento (weblog, e-portafolios, foros, webquest, laboratorios virtuales,
proyectos etc.) permiten la reflexión,
la asimilación del conocimiento y la construcción de nuevos saberes. (Peralta, A.; Barriga, F.
2010).
A pesar de que es evidente la influencia
que la tecnología digital tiene en la cotidianidad de los seres humanos y en
especial de las nuevas generaciones, las escuelas siguen, en algunos casos,
haciendo caso omiso a esta necesidad, mientras miles de niños y jóvenes se
acercan a ella muy al margen de lo que pasa en las escuelas. Es necesario ver
la
distancia relativa que existe entre el adentro y afuera de la escuela, por una
parte, y entre el docente y el alumno, por la otra: “mientras los adultos se
acercan a la tecnología digital como herramienta instrumento” cuando lo hacen,
“cada vez más jóvenes viven el mundo digital como entorno” y reconfiguran el
lugar de los saberes y sus poseedores. (Triquell et al 2007)
Esta ruptura pone en desventaja a los
estudiantes quienes, si bien cuentan con el interés y manejo de los avances de
las tecnologías digitales, su campo de acción se centra en
nuevos
momentos de conexión digital que, en el caso concreto de los adolescentes,
sirven para reforzar los lazos con sus allegados, estar al día de lo que sucede
en su entorno o profundizar en sus intereses personales. Un uso muy diferente
al que realizan aquellos niños que pueden acceder al dispositivo del adulto que
los acompaña y que habitualmente se basa en el visionado de documentos
audiovisuales (dibujos, videojuegos, etc.) o en el repaso de las imágenes de la
galería fotográfica de sus padres o familiares” (Roca, G. Coord.) 2015p. 42)
y se pierden oportunidades valiosas de
acceso al conocimiento académico que bien pondrían en la misma línea de acción
al docente y el estudiante.
Se
hace ineludible que las escuelas y los docentes, sin desconocer que “la escuela
es un lugar de formación y la educación integral de las personas es su objetivo
principal” Se hace necesaria “La adquisición de competencias digitales” la cual
“no debe ser confundida con la proliferación acrítica de dispositivos ni de
aplicaciones. A la escuela se va a aprender de la tecnología y con la tecnología.
Se va a adquirir nuevos conocimientos y las competencias digitales son uno de
ellos. La tecnología debe estar al servicio del aprendizaje” (Roca, G. Coord.
2015 p. 79).
Y los currículos escolares deben
contemplar la formación de tipo tecnológico para sus estudiantes, programas
que, en algunos países, como España ya han incorporado, desde la perspectiva
del desarrollo de competencias digitales.
Roca, G.( Coord. 2015 p. 79 y 80)
ha definido el desarrollo de las
competencias digitales desde cinco dimensiones:
La
“competencia digital” es la combinación de conocimientos, habilidades y
capacidades, en conjunción con valores y actitudes, para alcanzar objetivos con
eficacia y eficiencia en contextos y con herramientas digitales. “La competencia digital en su sentido más
amplio comprende cinco grandes dimensiones:
1.La
dimensión del aprendizaje, que abarca la transformación de la información en
conocimiento y su adquisición.
2.La
dimensión informacional, que abarca la obtención, la evaluación y el
tratamiento de la información en entornos digitales.
3.
La dimensión comunicativa, que abarca la comunicación interpersonal y la
social.
4.La dimensión de la cultura digital o
ciudadanía digital, que abarca las prácticas sociales y culturales de la
sociedad del conocimiento y la ciudadanía digital.
5.Y,
finalmente, la dimensión tecnológica, que abarca la alfabetización tecnológica
y el conocimiento y dominio de los entornos digitales.”
Esta nueva mirada obliga a toda persona,
pero especialmente al docente, a incorporar tanto en su objeto de aprendizaje
como en su objeto de enseñanza, los ambientes virtuales de aprendizaje para ofrecerle
al estudiante verdaderas condiciones, a nivel escolar, de desarrollo de un
potencial que le permita desenvolverse en una sociedad que se lo va a exigir
tanto a nivel de educación superior como en la parte laboral.
Y es que el docente debe soltar su papel
protagónico y permitir que en el espacio de aprendizaje los roles se
transformen y sea el estudiante, en interacción con otros educandos, el
protagonista de su proceso de aprendizaje y convertirse en un tutor. (Salmón 2002 en Peralta, A.; Barriga, F.
2010).
Finalmente es necesario que las
facultades de ciencias de la educación involucren a sus docentes en una
pedagogía con perspectiva digital ubicado en el siglo XXI, que las escuelas
creen el contexto apropiado para que los estudiantes puedan acceder a las
posibilidades tecnológicas que el mundo les exige y que los docentes se formen
académicamente en el manejo de las tecnologías digitales y la forma apropiada
de construir conocimiento a través de ellas. Es una obligación intelectual de quienes
están frente a la responsabilidad de formar a las nuevas generaciones.
“El
hombre debe aprender usando, en principio, los andamiajes de la cultura para
adaptarse y transformar su medio y su propia historia individual. El hombre
necesita aprender lo que no le es innato, lo que no se le ha dado por
nacimiento y potenciar lo que se le ha dado por herencia genética. Por eso
necesita de otros y de la cultura para garantizar su tránsito por el mundo. Ese
es el proceso educativo. La cultura, en cambio, es todo lo que el hombre ha
creado apoyándose en lo que la naturaleza le ha provisto para crear. La
creación es individual y colectiva a la vez. El hombre crea tecnología,
religión, ciencia, mitos, artes, lenguaje, costumbres, la moral, formas de
pensar y de hacer, simbolismos y significados. Los modos simbólicos son
compartidos por la comunidad, también son conservados, elaborados y pasados de
una generación a otra para así mantener la identidad y forma de vida de la
cultura. La expresión individual es sustancial a la creación de significado. La
creación de significado supone situar los encuentros con el mundo en sus
contextos culturales apropiados… aunque los significados están en la mente,
tienen sus orígenes y su significado en la cultura en la que se crean (Bruner,
1997 en León 2007).
REFERENCIAS
Academia Edu. Recuperado de: https://goo.gl/dXGK7T
González, J. (2011) SGA
Sistemas de Gestión de Aprendizajes. [Video de Youtube]
León, A. (2007) Qué es la
educación Educere, vol. 11, núm. 39, octubre-diciembre, 2007,
p. 595-604,
Universidad de los Andes Venezuela. Recuperado de
Peralta, A.; Barriga, F.
(2010). Diseño instruccional de ambientes virtuales de aprendizaje
Ramírez
A. Pedagogía y ciencia. Recuperado de:
http://revistas.pedagogica.edu.co/index.php/PYS/article/viewFile/5289/4323 Roca, G. (Coord.) (2015)
Las nuevas tecnologías en niños y adolescentes. Guía para
educar saludablemente en una
sociedad digital. Barcelona: Hospital Sant Joan
de Déu (ed). Disponible en la
web: http://faros.hsjdbcn.org
Roldan, N. (2007). Ambientes Virtuales de Aprendizaje (AVA) ¿Cómo
quieren aprender los
estudiantes?
Revista Virtual Universidad Católica
del Norte, Num 19, septiembre-diciembre,
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Recuperado de http://goo.gl/BPeFht.
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(2006), Presencia de los clásicos en la producción
discursiva de pedagogía
en la Facultad de Filosofía y
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